Refutando a Ayn Rand: Una crítica liberal del objetivismo

Alisa Zinov’yevna Rosenbaum fue una escritora de ficción y estudiante de cine rusa que nació en San Petesburgo en 1905 en el seno de una humilde pero trabajadora familia judía, fue la mayor de 3 hermanas, escapó de la Unión Soviética, se cambió el nombre y se dedicó a la escritura y a la creación de un sistema de creencias, sufrió de cáncer de pulmón y murió de un infarto a sus 77 años en la ciudad de Nueva York. No dejo descendencia pero su legado como novelista y defensora de las libertades fue excepcional y más que reconocido debe ser aplaudido, popularizo y puso en boga el tema del libre mercado en la sociedad norteamericana y eso fue muy positivo, pero hoy me atreveré a lo que muy escasos dedican sus neuronas, vengo a desmitificar su filosofía por poco convincente.

Como todas las filosofías, el objetivismo es absorbido, de segunda mano, por personas que nunca lo han leído. En Venezuela es especialmente difícil leerla, no sólo por ser un país cerrado a la libertad sino por que las pocas librerías que hay se limitan (de forma muy objetivista) solamente a lo que se vende y está de moda como los libros de Harry Potter o El Rubius. Yo la conocí por que recibí sus libros como una donación del Ayn Rand Institute a la Bastiat Society Venezuela cuando esta apenas comenzaba, les agradezco por ello, Ayn Rand abrió mi mente de muchas maneras y sus novelas me hicieron pasar tardes amenas, desde que los recibí comencé a devorarlos, aquí las imagenes:

Todo esto nace por la razón de que intenté buscar refutaciones reales a la filosofía objetivista en español por Internet, como siempre, pareciese que nuestro idioma no se atreve a filosofar; lo que encontré fueron críticas a Rand, por “no entender el sacrificio por no tener hijos”, por no haber ayudado nunca a sus padres a traerlos a América y dejarlos morir en la Unión Soviética, por que se inscribió para recibir el Social Security o el Medicaid (asistencia estatal), que por su pelea con Mises, por haber criticado a Ronald Reagan, por ser atea, por nunca haber sido empresaria, por hablar contra los homosexuales, en fin… una cantidad de cosas sin sentido, que si bien históricas y ciertas, diluyen la meta de refutarla en el campo filosófico y hacen un ataque centrado en el individuo más no en sus ideas.

Es cierto que el individuo fue desdeñable e intolerante, como recordaría en un incidente personal el mismo Premio Nobel de Economía Milton Friedman en una de sus conferencias, Rand ciertamente intentó una y otra vez aplicar lo que vivía, intentó ejercer un control superracionalista en su propia vida, con resultados desastrosos: su comprensión psicológica de las personas, e incluso de sí misma, era claramente limitada. Trataba a los demás en términos desdeñables, incluso a sus seguidores, diseñó el matrimonio entre Nathaniel y Barbara Branden (a pesar de que no estaban atraídos el uno al otro), el malestar que esa relación sufrió después era “irracional” para Rand. Luego decidió que ella y Nathaniel deberían tener algún tipo de amor “racional”, así como los personajes ficticios de sus novelas. Que Nathaniel no se sintiera cómodo con eso, (especialmente porque ambos estaban casados), no parece haberle importado a la escritora rusa. Cuando finalmente se negó a continuar su relación, Rand lo expulsó furiosamente de su “movimiento”. Pero Internet revela demasiado sobre sus fallos de la vida personal, nor revela mucho sobre los fallos de su poco útil sistema – limitado – de creencias.

En realidad no pude encontrar muchos argumentos de vigor escritos en español contra su “pseudo-filosofía” que atrae cada vez más adeptos. Más allá de la crítica al randismo que hizo Murray Rothbard, y también de una breve y excelente crítica intelectual al randismo por parte del Dr. Gabriel Zanotti, no se consigue algo más en la red. Por ende, quisiera hacer un aporte filosófico al apartado, un poquito más detallado y más extenso, escrito en lenguaje sencillo, quizás así generar un interés en refutar a quienes ponen su esperanza en el objeto de estudio esperando catalizar al debate pues tela que cortar, de hecho, sobra:

Sé que los adeptos al randismo están creciendo en redes sociales debido a la influencia de la locutora e influencer guatemalteca Gloria Álvarez, sin embargo entiendo que no todos los objetivistas son de la secta randiana, pero si sé que todos los randianos son objetivistas. A los adeptos del culto randiano, especial a los amigos del debate en redes sociales, sólo les diré, leanlo completo, abran su mente sólo por unos minutos, permitanme demostrarles con varios argumentos filosóficos como el subjetivismo de Mises es superior al objetivismo de Rand.

  • Una cosmovisión cerrada trae problemas:

Los randianos son muy inteligentes al momento de evadir o evitar los grandes hoyos en sus estructuras de pensamiento, tan simples como herméticas, la doctrina randiana exhibe insalvables barrancos argumentativos que la hacen indigerible como un sistema plausible de filosofía; sus tesis pretenden un alcance que solo es superado por su vaguedad.

Rand establece que “La filosofía es el fundamento de la ciencia, la epistemología es el fundamento de la filosofía”, la epistemología es el estudio de cómo sabemos lo que sabemos , en otras palabras la epistemología es el estudio de cómo buscamos la verdad detrás del conocimiento. Luego prosigue: “La razón es lo que integra la percepción del hombre por medio de la creación de abstracciones o conceptos.” el gran problema es que Rand es una materialista declarada, ella cree que todo lo que existe sólo está limitado únicamente por la materia y el movimiento dentro de la realidad física, pero ahora ella usa la cosmovisión agustiniana – cuya fundación es la idea de que a la par también existe el mundo inmaterial – al usar en su postulado algo completamente inmaterial (al utilizar el término “conceptos” y “abstracciones”), una cosmovisión materialista no puede tener apertura para estos dos pues lo único que existe es lo que puedes ver y puedes experimentar a través de tus sentidos.

Allí es dónde un randiano diría tratando de arreglar su enorme error: “Pero los pensamientos y reflexiones si son parte del mundo material y de las manifestaciones físicas pues se tratan de reacciones químicas en el cerebro.” Entonces yo preguntaría: “Si todas las ideas no son más que reacciones químicas en el cerebro de los primates que surgieron de la pura casualidad, ¿bajo cuáles estándares defines que un pensamiento es verdadero, bajo cuales estándares defines que una idea es justa, digna o ética?, ¿que importancia tiene que la materia con movimiento ponga en campos de concentración a otra materia con movimiento o que la materia en medio de sus reacciones físicas se asesine o robe entre ella misma? En la cosmovisión materialista no hay una justificación que satisfaga las pre-condiciones de la inteligibilidad o por ejemplo, las leyes de la lógica, si usted y yo no somos más que átomos (o polvo de estrellas cómo dirían algunos) no somos más que MATERIA con reacciones químicas aleatorias en nuestras cabezas. ¿Que importa que el polvo de estrellas oprima a otro polvo de estrellas?, ¿que más da si los átomos se están oprimiendo y no son leales entre ellos?, ¿para que necesita un saco de fluidos y tejidos ser un “mejor” saco de fluido y tejidos de lo que fue ayer?, ¿importa mucho que los átomos encierren a otros átomos en campos de concentración y exterminio?

Cómo bien es sabido, las leyes de la lógica son utilizadas en todo lo que pensamos, decimos y hacemos como filósofos. Otro problema que Rand tiene es el cómo demostrar a través del objetivismo que existen “principios universales” y cuál es la base para que estos existan, tal como las leyes de la lógica, una de las leyes de la lógica es el principio de identidad, esa es una verdad universal que postula que todo lo que vemos y todo lo que sabemos es lo que es y por ende no es algo más, por ejemplo: Yo soy yo, tu eres tú y el agua es el agua. Si tu estás sentado por ende no estás parado y si estás parado por ende no estás sentado y así sucesivamente. Las leyes de la lógica son universales, no cambian, son verdad en todos lados y el problema de que algo sea universal es muy importante para establecer un sentido a la lógica y al universo mismo, en el materialismo todo comienza con particulares, sabemos que en filosofía es una falacia lógica que si comienzas con principios particulares terminarás con principios universales. Entonces mi argumento es que el hecho de que los randianos nieguen los principios universales los hace negar por defecto las leyes de la lógica, déjeme expresarlo de manera más verosímil.

No hay lugar para las leyes de la lógica y mucho menos para “principios universales” dentro de la cosmovisión materialista en dónde no existe nada que no pueda ser percibido dentro de la realidad física y no somos producto más que del azar y sin propósito ni esperanza futura alguna. Al revisar las leyes de la lógica y el principio de identidad damos con que “el conocimiento es el conocimiento”, por ende no existen “el conocimiento verdadero” y al mismo tiempo “el conocimiento que cambia y varia”, me explico mejor, hay cosas que conoces y hay cosas que nunca conocerás por lo que te dicen “tus sentidos”, por tus sentidos físicos tu no puedes aprender la clave morse, no puedes “sentir que estás pensando en un unicornio rosado”, no puedes saber por tus sentidos lo que sabes que soñastes en tus pesadillas anoche o de cuando sonríes porque te gusta más un sabor de helado que el otro y cuando reconoces que estás teniendo un Deja Vu. Hay muchas cosas que no vas a conocer a través de tus sentidos, que no vas a oler su aroma, que no vas a probarlas en tu paladar, pero que puedes saber, como imaginar la cantidad de metros cuadrados de cierta edificación o los posibles resultados de una inversión financiera, no por que lo observaste sino por principios universales como las Leyes de la Matemática, que también son inmateriales y no físicas. Tu puedes pensar ahora mismo el valor del número PI sin necesidad de tenerlo como una experiencia física a través de tus sentidos.

Claramente utilizamos nuestros sentidos, pero aquí estamos hablando de cuál es la causa, cuál es la fundación, cuál es la fuente, cuál es el suelo y la raíz de este conocimiento, de dónde surgen estas verdades y solamente una fuente que tenga aplicaciones universales, inmutabilidad y alcance pueden ser las bases para la epistemología. Es lógico que exista este problema dentro del randismo, cuándo se ponen muchas pruebas inductivas sobre la mesa intentando probar un sistema de creencias con tan débil fundamento, la inducción como tal tendrá muchos problemas. Está bien dejarme guiar por lo que observo pero tiene un límite. Si yo veo, con mis propios ojos, que A es la causa de B entonces no puedo suponer inmediatamente que en todos los ámbitos A siempre precede a B, porque yo lo vi, que B nunca podrá existir sin que primero esté A, esto es lo que conocemos como una falacia empírica, nadie puede observar todas las cosas todo el tiempo a menos que te creas un ser divino y supremo. Por ello cuándo se argumenta “Yo siempre observo A y siempre he visto que A es la causa de B siempre, en el pasado, en el futuro y en todo lugar.” la evidencia empírica observa que A siempre precede a B pareciese que hay una conjunción constante, que se trata de un principio eterno que uno siempre observa, al menos en tu propia vida limitada y en tus tiempos, formas y métodos limitados, sin embargo tu terminas por englobar todos los fenómenos del universo a esta premisa, esta falacia empírica es prácticamente la base de la filosofía randiana, pero no busca la razón por la que A causa B, ni la razón por la cuál existe A o B, al parecer, A y B son accidentes que probablemente en su origen primigenio surgieron de la nada y se crearon a si mismos. No hay nada de razonable en alegaciones así.

  • El pensamiento randiano está lleno de insuficiencias argumentativas.

Al leer el discurso de John Galt en Atlas Shrugged uno puede ver “saltos filosóficos”, huecos milagrosos, con los que pasa de una tesis a otra. Por ejemplo: Cuando ella afirma “que la racionalidad es una cuestión de elección”, yo me pregunto: ¿en nombre de qué racionalidad previa vamos a elegir la racionalidad?

Me quedo sin palabras cuando justo después de ello aparece la afirmación de que “todos los desastres del mundo se derivan de ignorar que A es A“, tesis de la cual Rand deriva el filosofema de que “la existencia existe”. John Galt intenta saltar de un enunciado lógico a un enunciado metafísico y después a posiciones éticas y políticas. Todo en medio de la niebla de la vaguedad. Suena lindo, bien pensado y pareciese tener algo de profundidad, pero los filósofos de verdad no cometerían tan graves deslices.

De nuevo, como señalé antes “El principio de identidad” para Rand es como la tela de araña de la canción infantil: a pesar de su fragilidad es tan resistente para que se columpien en ella cualquier número de elefantes.

Se parece mucho al materialismo dialéctico de los Marxistas

Lo que Rand no entiende y que Mises si, es que la existencia es algo que cada individuo define de forma compleja y que no se puede entender solo como “la realidad es” en un sentido restringido. Cuando Rand, en el discurso de John Galt, concibe a la razón como facultad orientada a percibir, integrar e identificar los objetos que se ofrece a los sentidos, parece apuntar a un realismo muy ignorante. Lo que existe o lo que se experimenta no existe tan solo en el sentido de existencia física. ¿Cómo puede un valor como el amor, la perseverancia o la gratitud, por ejemplo, explicarse con una síntesis tan simplista de los sentidos? sin embargo no niego que suena bonito, intelectual y profundo decir “la existencia existe”.

Una visión así, tan restringida de la razón, se vuelve aún más inaceptable en cuanto, de manera desdeñosa, se la despoja de la sensibilidad, de la emoción y de la búsqueda de lo eterno. Nuestra razón se encarna en un cuerpo que no es una porción de materia inerte y robótica; es un cuerpo con órganos cuyas sensibilidades no se pueden menospreciar, especialmente viniendo del sexo femenino. Si desplazamos de su lugar a la sensibilidad y la intuición emocional, no podemos entender la obligación ética que emerge en la experiencia concreta del rostro del otro.

No se puede decir que estoy en contra de todas las ideas de Rand, en algunas cosas tenemos similitudes, pero en otras el objetivismo me parece irreconciliable con la noción de vida, libertad y búsqueda de la felicidad. Siga leyendo…

Una idea distorsionada de la dignidad del ser humano:

En su introducción a su The Virtue of Selfishness, Rand dice que el egoísmo es una preocupación con el propio interés. Pero el egoísmo no puede identificarse con un sentido equilibrado del auto-interés. El segundo, a diferencia del primero, no supone ignorar el bienestar y los intereses de los otros. El altruismo, en su sentido habitual, no significa auto-inmolación sino simplemente la capacidad de “ponerse en los zapatos del otro”, de saber ponerle límites a nuestro interés cuando se afecta el bienestar y la dignidad del otro. Esa es la base del liberalismo, es mejor conocido como “El Principio de la No Agresión”

Es por eso que ligeramente y sin pensarlo dos veces Rand, en su intento de hacer sofismas, considera como bestias a los hombres que “nunca han descubierto una sociedad industrial y que no conciben otro interés personal que el de arrebatar el botín del momento”. Esa palabra “bestia” es sinónimo de animal, casualmente, la misma que Marx empleaba para referirse a los negros o a los ricos. Yo considero, al igual que toda una larga tradición de filósofos liberales antes que Rand, que existe algo llamado la dignidad humana. Los “subnormales” cómo le llamaba a los niños con dicapacidad para ella son cargas sociales parasitales que deben ser eliminadas.

El objetivismo pone tanto peso y énfasis en lo que entiende como racional, no solo como algo descriptivo sino también prescriptivo, que termina por despreciar en absoluto el ámbito humano de lo emocional-pasional (afectos, sentimientos, recuerdos, deseos sexuales) y a banalizarnos por completo: insiste en que el individuo debe pensar, que es una obligación moral, en lugar de una posibilidad. Si decide no pensar entonces simplemente se deja dominar por sus emociones o sentimientos y termina siendo una bestia: ignora el papel esencial y el valor adaptativo de las emociones, las pasiones y los sentimientos como procesadores de información y generadores de conducta exitosa en múltiples áreas de la vida; olvida que la razón es un instrumento que no puede operar solo, sin motivaciones, sin chispas ni mecanismos generadores de preferencias, sin reacciones emocionales.

Yo estoy enamorado de mi esposa no sólamente por lo que percibo racionalmente, por lo que puede ver de ella en el plano físico y por el cálculo de costos – beneficios de entrar en esa relación (que inevitablemente sucede al principio) sino también por factores sutiles de personalidad, la compatibilidad emocional y de ideales y muchas otras cosas no medibles ni cuantificables. Está médicamente comprobado que el sistema inmunológico es afectado por el estado de ánimo y los pensamientos. Que el miedo, la depresión y la ansiedad debilitan la salud, y en casos extremos conducen a la muerte, por eso los “negativos” se suelen enfermar más. Buscar la alegría y cosas como orar, meditar y tener tiempo a solas en la montaña son también vacunas que fortalecen nuestro sistema inmunológico, el hombre es mucho más complejo que sus formulas mágicas de laboratorio señora Rand.

Lo que no parecen entender sus personajes ficticios Howard Roark o Dagny Taggart es que el “yo” como ser infinito e independiente no es una realidad humana, no somos una unidad individual y suficiente que vive en un vacío social. Ontológicamente, éticamente, praxiológicamente y epistemológicamente, estamos conectados con otros. Aún el Mercado Libre que tanto divulgamos requiere de la interdependencia. Por lo tanto, una filosofía que comienza con el yo debe terminar siempre considerando a los demás, sin ellos el “yo” jamás estará completo. Además, el “yo” es común y naturalmente empático, no por eso es una “bestia socialista y colectivista parasital”. Del mismo modo que vemos y sentimos nuestro propio dolor, si el cableado de nuestro cerebro funciona correctamente y no somos sociópatas, vemos y hasta cierto punto podemos identificarnos con el dolor de los demás. Por eso sufrimos cuando vemos a nuestros hijos heridos, o cuando somos testigos de crímenes contra la humanidad. Por lo tanto, cualquier filosofía del yo terminará considerando a la familia y al grupo, que están inextricablemente relacionados y dan forma a nuestras identidades.

  • El objetivismo no sabe refutar a filósofos de verdad para demostrar sus teorías:

Rand parece citar y “refutar” a varios filósofos, pero por razones de espacio, hablaré de la famosa refutación de Ayn Rand a Immanuel Kant. La posición de Rand acerca de Kant (al que al parecer no leyó) es la siguiente:

” Él [Kant] no negó la validez de la razón – él simplemente afirmó que la razón es “limitada”, esto nos lleva a contradicciones imposibles, que todo lo que percibimos es una ilusión y que nunca nos puede hacer [en oposición a las posibles contradicciones?] percibir la realidad o “las cosas como son.” Afirmó, en efecto, que las cosas que percibimos no son reales porque los percibimos.”

Cualquier persona que al menos haya pasado de las primeras 100 páginas de Crítica de la Razón Pura sabe que esto es una distorsión total de la posición Kantiana. De hecho, lo que ella intenta citar es en el apartado cuando Kant dice que el uso de la razón no está limitada en su empleo cognitivo al mundo de los sentidos sino que para este no hay conocimiento únicamente por la razón de objetos físicos sino también de los metafísicos, (los objetos están más allá de los límites del sentido, como el alma).

Lo más importante que Kant deseaba demostrar, era lo siguiente, que para el cocimiento “intersubjetivamente válido” se requieren dos cosas:

1. La entrada sensorial.
2. La interpretación conceptual.

Kant defendía que como la interpretación se hace de acuerdo a las categorías que fundamentan nuestro entendimiento, el objeto de nuestro conocimiento es en cierto modo un fenómeno en vez de un noúmeno. Los fenómenos son objetos de cognición intersubjetivamente válidos (es decir, uno puede discutir racionalmente sobre ellos). Por ende, nada tiene que ver esto con que las cosas que percibimos “no son reales sino una ilusión” como dice Rand. Cuando la razón se emplea sin guía sensorial o la información sensorial en un intento de conocer los objetos metafísicos, la razón se enreda a sí misma en varias contradicciones, contradicciones como las que hay en el escepticismo de Hume, el cual se pone en entredicho en esta cita de Crítica de la razón pura:

La deducción transcendental de todos los conceptos a priori tiene pues un principio, hacia el cual debe enderezarse la investigación toda, y es a saber: que esos conceptos tienen que ser conocidos como condiciones a priori de la posibilidad de la experiencia (ya sea de la intuición que se encuentra en ella, o del pensamiento). Conceptos que proporcionan el fundamento objetivo de la posibilidad de la experiencia, son necesarios, precisamente por ello. Mas el desarrollo de la experiencia, en donde se encuentran, no es su deducción (sino su ilustración), porque entonces no serían más que contingentes. Sin esa primordial referencia a la experiencia posible, en donde se presentan todos los objetos del conocimiento, no podría comprenderse la referencia de los conceptos a algún objeto.El famoso Locke, a quien faltó hacer esta consideración, habiendo hallado en la experiencia conceptos puros del entendimiento, los derivó de la experiencia y sin embargo procedió con tanta inconsecuencia que se atrevió a ensayar de obtener con ellos conocimientos que pasan muy por encima de los límites de toda experiencia. David Hume conoció que para poder hacer esto último, era necesario que esos conceptos tuviesen su origen a priori. Pero no pudo explicarse como sea posible que el entendimiento tenga que pensar, como necesariamente enlazados en el objeto, conceptos que, en sí, en el entendimiento, no están enlazados, y no cayó tampoco en la cuenta de que acaso el entendimiento, por medio de esos conceptos mismos, pudiera ser el creador de la experiencia en donde sus objetos son hallados; así pues, apremiado por la necesidad, hubo de derivarlos de la experiencia (a saber, de una necesidad subjetiva, que se origina en la experiencia por frecuente asociación, y que luego consideramos falsamente como objetiva, y es la costumbre), pero procedió después con gran consecuencia, declarando que es imposible franquear los límites de la experiencia con esos conceptos y con los principios a que ellos dan lugar. Pero la derivación empírica que ambos autores verificaron, no se compagina con la realidad de los conocimientos científicos a priori que poseemos, a saber: la matemática pura y la ciencia universal de la naturaleza, y por tanto queda refutada por el hecho (Factum).”

Rand, definitivamente no leyó bien o bien no estudió de manera completa a Kant. Porque entender esto es precisamente entender la razón del por qué Kant respondió a Hume, para la epistemología Kantiana lo que para el buscaba salvar a Hume del escepticismo era la razón, o mejor dicho la ciencia, el cual era la ciencia experimental de Newton. Si Hume tenía razón con su escepticismo y no Kant, entonces la ciencia experimental de Newton no tenía ningún sentido, era mera ilusión, y por ende las razones de la ilustración y los argumentos que lanzaban contra el absolutismo monárquico así como la falta de crítica y la irracionalidad propia del vaticano (especialmente en aquellas épocas).

Personalmente, creo que la razón por la cual Rand se refirió a Kant como “el hombre más malvado en la historia de la humanidad” es que ella creía que, más que ningún otro filósofo, Kant “cerró la puerta de la filosofía a la razón”.

La idea de que la filosofía de Kant, particularmente La crítica de la razón pura, constituía un ataque contra el conocimiento humano y la razón fue popularizada por Rand pero para entender este profundo odio que le tenía debemos avanzar en una conjetura más plausible de la razón real del desdén colosal de Rand por Kant. Necesitaba un chivo expiatorio, alguien a quien culpar por qué la gente no aceptaba de inmediato su filosofía “objetivista”, era natural que Rand necesitara una filosofía, o mejor dicho a un filósofo, para culpar por los acontecimientos y tendencias en el curso de la historia que lamentaba, eligió a Kant pero sin entenderlo a el ni a su contexto.

  • El libido dominandi y la falacia por confusión de condiciones

Habiendo dicho esto, podemos entender la razón detrás de lo que parece ser un elemento omnipresente en toda su diseminación panfletaria, y es que Rand es una reaccionaria con tendencia al ostracismo, es decir, no tolera la tardanza paciente del filósofo que no comparte sus puntos de vista, sino que se mueve rápidamente hacia la muerte retórica. Parece estar conmovida por una fuerte pasión más que por el bosquejo y desmenuzamiento de un pensamiento, en sus sofismas, es mucho más notorio el desenfreno de la libido dominandi (el deseo de control) que por el suave y paciente arte del argumento racional.

Una de las principales falacias que está en el corazón de la filosofía político-económica de Rand es la falacia de confundir los axiomas racionales de la condición necesaria y la condición suficiente. Esta una de las lógicas elementales detrás del fallo objetivista. Una condición necesaria es algo que se necesita para lograr que algo más grande suceda. Una planta debe tener agua, por ejemplo, para florecer. Pero una condición necesaria no es lo mismo que una condición suficiente, es decir, algo que proporciona todo lo necesario para que suceda algo más. El agua no es suficiente para que una planta prospere. Se necesitan otros ingredientes, como la tierra y la luz solar.

La filosofía de Ayn Rand es sobre todo una defensa del empresario (en especial los que crean algo en el plano físico). Es cierto que el valor económico de los bienes y servicios que encontramos en el mercado es creado por emprendedores, personas que tuvieron la idea, persiguieron la visión, organizaron los recursos, gestionaron la producción y pasaron los productos al mercado. Pero Rand tiene sólo la mitad de la razón. Si hubiese estudiado economía se hubiese dado cuenta de que el empresario tiene un jefe llamado mercado, el empresario es una condición necesaria para la creación de valor económico pero el mercado es una condición necesaria para la aparición del empresario.

Rand, de una forma simplista y con una visión bastante limitada del mundo, trata al empresario como una condición suficiente en sí misma. El emprendedor crea el valor de los bienes y todos los demás no son más que fuerzas que se interponen en su camino, cuándo dichas fuerzas son demasiadas el emprendedor entrega los frutos de su esfuerzo a los “parásitos” y se marcha a otro lugar. Que visión tan limitada del concierto económico y sus actores.

El empresario, aunque es una condición muy necesaria para la producción de valor económico, no es una condición suficiente. Un empresario no llegará a ninguna parte sin un inversionista, sin un equipo de asesores, sin un gobierno encargado de hacer respetar el estado de derecho, los contratos y establecer seguridades jurídicas para crear una atmósfera dónde se pueda trabajar; la producción requerirá una fuerza laboral; deberá utilizar abogados, contadores y un banco; Y lo más importante, los frutos de la producción no tendrán valor si nadie los quiere, a la larga, como sugiere Mises, es el mercado en su conjunto quien en verdad organiza y crea todo. Por lo tanto, los creadores, empresarios, inversores, contribuyentes, legisladores, banqueros, juristas, trabajadores y consumidores son condiciones necesarias para la producción del valor que encontramos en el mercado; Adam Smith le llama la división del trabajo pero ninguno de ellos, incluido el empresario, es una condición suficiente e independiente: ninguno puede hacerlo solo.

Es este hecho fundamental y aparentemente obvio que el pensamiento de Rand busca distorsionar. Tan decidida es ella, desde el principio, a ignorar el mercado y elevar al emprendedor por encima de todos los demás que ni siquiera considerará los argumentos que respaldan el papel necesario de esos otros. Tan fantástica es su especulación sobre cómo el mundo podría trabajar con el emprendedor creador de cosas físicas que lo establece como la condición suficiente para que se deba crear un mundo ficticio que produzca las consecuencias que quiere y demuestre su punto exactamente. La visión objetivista del mercado y de la sociedad civil se divide en empresarios y parásitos. Es decir, si usted no es dueño de una empresa, usted vale menos.

En realidad somos los empresarios, en especial los propietarios de pequeñas empresas, quienes jamás llegaremos a creer en la falacia que nosotros, y solo nosotros, hemos creado el valor de nuestro negocio y del mercado. Y por cierto, los empresarios trabajamos muy duro todos los días pero no necesitamos que nos defienda una secta de “pseudo-filósofos”, más que defensa intelectual, lo que necesitamos es libertad.

Pero si tuviéramos que creer, con un fervor igual al de los randianos, que el valor de los bienes y servicios tiene múltiples orígenes, entonces estaríamos mucho más inclinados a buscar un equilibrio de los intereses representados por diferentes grupos económicos y actores del mercado, oferentes y demandantes. Estaríamos motivados para negociar entre toda la gama de jugadores en nuestra economía, e incluso, tal vez, para participar en una consideración filosófica de la importancia relativa de cada uno. Podríamos redescubrir la virtud de buscar un equilibrio entre los intereses económicos.

Pero el enfoque de Rand, que ya ha resuelto la pregunta central sobre quién genera valor en la economía, no tiene necesidad de tales discusiones. Es por esta razón que Rand, a pesar de sus elogios a la filosofía, pone fuertes barreras a los poderes de la autorreflexión filosófica y el razonamiento.

  • Rand y su ataque fútil a los principios austríacos:

Bajo la idea randiana de que el “altruismo es destructivo” Rand ve a la familia “como una institución que, más a menudo que nunca, alienta el colectivismo y el altruismo.” Por ello, usando su libido dominandi, profirió aquellas palabras en contra de los principios rectores de los Estados Unidos de América llamándoles un PANTANO. “El Pantano de la tradición, de la familia y de Dios.” (the God, family, tradition swamp)

Para Mises y para Hayek, la familia es una institución central, espontánea,natural y cultural gracias a la cual las reglas de la justa conducta son transmitidas de generación en generación. Hayek vio que los sistemas éticos del siglo veinte intentaban inapropiadamente extender el colectivismo y el altruismo de la familia a una escala social, pero pudo también haber visto el peligro opuesto en el sistema ético de Rand: la inapropiada intromisión de la ética social en la intimidad de la familia.

De acuerdo a Hayek “Nuestros ancestros vivieron,  en su mayoría, en pequeñas bandas, al límite de la supervivencia. En grupos como esos la lealtad, el código de honor y el acuerdo colectivo eran esenciales para subsistir. Con el desarrollo de la agricultura, los derechos de propiedad y de los medios de transporte evolucionó una economía de mercado. Aquellos que perseguían ganancias a través del cambio podían beneficiarse directamente, en tanto que sus familias sacaban provecho de manera indirecta. “Una variedad de instituciones, incluyendo la moneda, el lenguaje, la ley, y los mercados pueden ser entendidos como ordenes de manifestación espontánea, emergidos a medida que las personas se conducían de acuerdo a las reglas evolutivas de la justa conducta”.

Hayek entiende a esas reglas evolutivas de la justa conducta como similares al proceso por el cual “abogados y jueces tienen que enfrentarse al proceso de codificación de la ley; no inventan la ley sino que codifican aquello que la historia ha demostrado que funciona. Dado que las reglas de la moralidad son, a los ojos de Hayek, un ejemplo de un orden complejo y espontáneo que no puede ser diseñado de antemano, esos grupos de leyes que emergen de un proceso social evolutivo se presumen como adecuadas y tienen como semillero la familia.

Ahora, la razón por la que la prestigiosa economía austriaca jamás adoptaría la visión novelista de Rand es por la manera en como ambos interpretan al fenómeno de la libertad.

El argumento de Hayek y también el de Mises, es que ningún planificador del gobierno puede sustituir el conocimiento incorporado de toda una multitud en los precios del mercado. El sistema de precios, observa correctamente, resume los juicios evaluativos de todos los millones de personas que compran, venden y se abstienen de hacerlo en el mercado. Llegados libremente a los precios contienen información; el conocimiento de los planificadores no puede igualar eso remotamente.

En cierto modo, este es un argumento a favor de la inter-dependencia y a favor de la ignorancia y lo limitados que somos como individuos: los planificadores no pueden saber lo suficiente como para emitir los decretos correctos. En su forma más simple, es el argumento de que no se puede obligar a una persona a hacer lo mejor para él porque somos ignorantes, debido a que esa persona y solo esa persona, puede saber qué es lo mejor para él.

Por todo lo anteriormente citado es que sus teorías son radicalmente contrarias a las de la escuela austríaca de economía, su énfasis en que las personas sean total y deliberadamente “suficientes y racionales” la coloca en el epicentro de la batalla en contra de los principios económicos de Austria y también la de Chicago de que el libre mercado es, de hecho, el medio de coordinar el conocimiento limitado de cada ser humano, no un lugar donde los superhombres forjadores de destinos y supraracionalistas de plutocratas como John Galt muestran poderes intelectuales, creadores y morales sobrehumanos a las bestias irracionales y parasitales para mantenerlos con vida. El mercado libre no funciona porque tales superhombres existen para controlarlo sino porque todos nosotros somos profundamente ignorantes y necesitamos un sistema simple y espontáneo que coordine toda la limitada información que tenemos, somos tan limitados que dependemos el uno del otro y el mercado es nuestra solución.

Es por ello que en el estudio econométrico “Objetivismo vs Subjetivismo: Puestos a prueba en el mercado” de la cátedra de economía de la Universidad de Charleston, se descubre que si se ponen a prueba tanto el Objetivismo de Rand como el Subjetivismo de Mises en el plano económico, la teoría de Mises inevitablemente lleva ventaja.

Algunos critican a Rand por recibir asistencia social pero no la critican en el plano de las ideas.
  • Por último, una crítica personal y literaria de La rebelión de ATLAS:

Saliéndonos un poco de la filosofía y de la economía, ¿no han notado que la narrativa de esta novela es débil?, por ejemplo, empresarios e industriales muy grandes e individuos muy talentosos amantes de la libertad que se reúnen en secreto y crean una organización bajo el pseudónimo de John Galt cuya meta, finalmente, no es otra sino que dejar a los “parásitos” tomar el control de todo y ellos sencillamente encoger sus hombros (shrug) y huir, ¿en serio?, sabemos que es ficción pero ¿es en realidad esa la clase de héroes de la libertad que queremos promover?, ¿gente muy talentosa y multimillonaria que huya frente al conflicto de la debacle de nuestra civilización en lugar de hacerle cara?, ¿no es cómo si un equipo médico de primera categoría dejen abandonado a un paciente porque detectaron que se enfermó?, nisiquiera es algo razonable, John Galt no es un “héroe del egoísmo racional”, quienes tiran la toalla teniendo todos los medios y recursos de su lado para luchar contra la debacle de occidente no pueden ser llamados sino cobardes.

Otro elemento característico de esta novela es que Rand nunca coloca la lucha entre el “bien y el mal” dentro de sus personajes, siempre es entre personajes, no dentro de los personajes. Eso es un error. Porque incluso el revolucionario radical más izquierdista es “casi” un no tan radical revolucionario izquierdista, aún los héroes de Shakespeare y Victor Hugo tienen fallas y sus anti-heroes virtudes, hay que mostrar más la lucha interna individual también, en la rebelión de Atlas los personajes nobles son demasiados nobles y los personajes malvados son demasiado malvados, dividiendo mucho al mundo entre “buenos perfectos” y “malos imperfectos”, estos arquetipos de historia plana no da mucho espacio para imprevistos ni son lo suficientemente elaborados o sofisticados para atrapar a un amante de la literatura.

  • En conclusión

Ayn Rand nos alertó de los peligros del comunismo, abogó por el libre mercado y escribió novelas maravillosas, claro que la filosofía objetivista tiene sus aplicaciones y quizás, por qué no, algunos aciertos. Sin embargo, la idea (que la misma Rand y su secta propagan) de que el objetivismo “puede explicar al mundo” y de que debe ser percibido cómo el principal “sistema filosófico acabado” le queda muy grande, esto no sólo hace que los randianos desarrollen grandilocuencia y se cierren a escuchar a otros filósofos o evaluar a otros pensadores, sino que la base de dicha filosofía es en demasía cuestionable y sencillamente refutable solamente por hacer dicha aseveración.

Pretendo haber hecho una corta pero detallada refutación de los principales postulados del randismo. Creo que un mejor acercamiento para entender el mundo y la acción humana (más no perfecto) es el subjetivismo de la Escuela Austriaca, al menos tiene menos hoyos negros que el objetivismo, y de eso, les hablaré en otra entrada de este blog.

8 comentarios sobre “Refutando a Ayn Rand: Una crítica liberal del objetivismo

  1. Soy seguidor de Ayn Rand desde los 17, tengo 23 y hasta he organizado charlas de Rand en mi ciudad, claro que debo decir que estoy en contra de su escrito. Lo leí con calma….. tengo dos días en ello, fue difícil al principio…….. lo sentí como un ataque personal (y creo que esa fue su intención). Pero amigo, no lo niego que usted hizo una estupenda refutación, aunque me oponga a lo que dice, me puso a pensar, difícil sería decir lo contrario, fue directo a la filosofía y no apeló a la religión ni a cosas como la mala actitud de Ayn. Pero…… tengo una pregunta solamente……. ..De dónde saca usted eso de que el materialismo marxista se parece al materialismo objetivista?…. y una cosa que descubrí gracias a usted es que Rand recibía ayuda del estado como Social Security o Medicare, ignoraba por completo este hecho, lo busqué en google y es cierto, creo que esta noche no podré dormir.

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  5. No solamente destruiste a Rand sino a los adeptos de su secta, a mi la neta siempre me pareció una tipeja amargada, una chaparra rusa que no podía agradecer que estaba en los estados unidos sino que tenía que seguir vociferando de su mal humor…sus libros pesados, largos, demasiado largos y aburridos…

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