Paz interna y coraje en medio de la CRISIS: Mentalidad Samurái

¿Perdiste tu empleo?, ¿quebró tu empresa?, ¿murió un ser querido?, son tiempos muy difíciles, tienes todo el derecho a estar triste y llorar, pero te invito a salir de la histeria colectiva y meditar un poco sobre esta entrada de mi blog con mente fría, imagina por un momento que eres un guerrero en medio de la batalla, si, un guerrero o una guerrera samurái.

Los samuráis evocan una extraordinaria cultura de orden, disciplina, respeto, belleza artística, esfuerzo, espiritualidad, valores, perfeccionamiento y códigos de honor. La marcialidad hecha persona, detrás de un ser intimidante con habilidades para matar extraordinarias se esconde un individuo dispuesto a dar la vida en cualquier momento por su ideal, también un pensador, un reflexivo, calculador guerrero dedicado a la meditación y al ascetismo.

“Todo guerrero ya tuvo alguna vez miedo de entrar en combate.
Todo guerrero ya traicionó y mintió en el pasado.
Todo guerrero ya recorrió un camino que no le pertenecía.
Todo guerrero ya sufrió por cosas sin importancia.
Todo guerrero ya creyó que no era un guerrero.
Todo guerrero ya falló en sus obligaciones espirituales.
Todo guerrero ya dijo sí cuando quería decir no.
Todo guerrero ya hirió a alguien a quien amaba.
Por eso es un guerrero; porque pasó por todo
eso y no perdió la esperanza de ser mejor de lo que era”

Oda al guerrero – anónimo

El “Kaizen” y el “Ikigai“: No se trata de éxito, sino de eficiencia.

Un antiguo proverbio samurái dice: ”Si posees una visión profunda evaluarás tanto el inicio como el final de una situación y considerarás continuamente cada faceta como importante” Aveces veo los videos de Yokoi Kenji, me parece una buena inspiración para las personas que buscan motivación o salir de depresiones y problemas mentales como la incapacidad del logro, el famoso “yo no puedo, no es posible”, gracias a Yokoi Kenji, un samurái moderno, aprendí sobre Kaizen e Ikigai.

El Kaizen es utilizado hoy por las empresas japonesas pero se conoce desde los tiempos del shogunato, es la filosofía de la mejora continua en todas las áreas, entendiendo que no existe la perfección, pero que aún así el perfeccionamiento continuo y de por vida es un ideal al que debemos aspirar, especialmente si creemos en el cristianismo (creemos en nuestra imperfección, creemos en la eternidad, etc).

Cuando empecé con la guitarra, hace muchos años ya, me salieron cayos en las yemas de los dedos, cuando comencé con el golf me salieron cayos en mis manos, creo que cada cosa que vale la pena te dejara cicatrices, son marcas de guerra que representan tu madurez y que demuestran que luchaste y venciste. Es inevitable no pasar por cicatrices cuando botas basura, en mi trabajo de recolector en EEUU aprendí duras lecciones. Estoy seguro que estás de acuerdo y que también a ti te ha pasado. También hay marcas invisibles, en tu empleo, en el mundo de los negocios, en tu relación de pareja, en el mundo emocional y especialmente en el mundo espiritual, es imposible ser cristiano verdadero y no tener cicatrices de guerra, ellas simbolizan que estás creciendo, que dejas el pasado atrás. Cada marca te hace mas fuerte y te lleva a un próximo nivel. Las cosas que te afectaban antes ya no te afectaran, cuando pase de nuevo algo similar seras inmune. Es una mejora continua, es una madurez diaria, es una búsqueda por cometer menos errores, y eventualmente todo esto termina produciendo en nosotros carácter y valores como la sobriedad, la disciplina, la paciencia, la frugalidad, el arrepentimiento y la capacidad de aguantar o resiliencia.

El Kaizen te convierte en un creador perfeccionista pero al mismo tiempo paciente, te comienzas a parecer a Aquel quien tiende a hacerlo todo “bueno y en gran manera“; En el mundo secular vemos que las personas, empresas y naciones que mas éxito tienen son las que han incorporado los hábitos de la excelencia a su vida diaria, en el cristianismo hay similitudes. No es lo mismo un hermano que se esfuerza por estudiar, predicar y buscar a Dios en lo secreto, a uno que no, los resultados son evidentes. Y no me refiero a estudiar griego y teología reformada, sino a una disposición vehemente y ardiente dentro del corazón. Kenji dice que su padre le decía: “No aceptes nada menos que lo mejor, no te conformes con lo mediocre. Estudia y saca la mejor nota, si no, ¿que sentido tiene?”. Mi amigo Jaime Rosales, hace años en Venezuela, me regaló un libro llamado: “En Búsqueda de la Excelencia”, el libro tiene relatos increíbles sobre las empresas mejor gerenciadas de los Estados Unidos y su cultura de la excelencia optima. Jim Rohn pensaba que para ser excelentes solo bastaba esforzarse por mejorar un 1% todos los días; “al cabo de un año usted sera 365% veces mejor que el año anterior.” Para ello es esencial amar lo que haces, ¿recuerdas de quien hemos heredado la capacidad de amar?: “Tanto amó Dios al mundo“, todo lo que hace Dios es bueno y en gran manera porque es amor en esencia.

Cuando se ha decidido matar o cumplir un objetivo aunque resulte difícil lograrlo yendo directo al grano ,no debes pensar en conseguirlo pidiéndolo al destino, el camino del samurái es el de la inmediatez, y lo mejor es luchar por lo que quieres, si muestras gran determinación aunque te falte la cabeza no morirás, esta es la esencia del camino del samurái” (Miyamoto Musashi – El Manual de los 5 Anillos)

Ahora, hablemos de Ikigai, encontrarle un propósito a las circunstancias. Esto es capital en medio de la crisis. Independientemente sea tu aspiración y tus ambiciones, si como yo, lo que deseas es tener una vida que glorifique a Dios y una familia feliz o si deseas ser primer ministro u astronauta, es importante que entiendas esto, porque es probable que seas uno de los que cambiara su destino y probablemente sabes que tienes el poder para cambiar incluso a tu país, claro está si la Providencia te lo permite. Tal como es el hombre en su corazón tal es el, dice Ock Soo Park “Si cambian su mentalidad cambian su pensamiento y si cambian su pensamiento cambian su vida.”

Las mayores reformas económicas, sociales, políticas y religiosas en el mundo han sido iniciadas por pocas personas que cambiaron desde adentro, crecieron y eventualmente podrían cambiar al resto y lo hicieron de tal manera que pudieron cambiar todo lo que estaba afuera. Sin duda tenían una gran certeza de la importancia del mejoramiento continuo, más es la disciplina y la perseverancia que la creencia en que habían sido destinados a ser esos reformadores y hacedores de historia.

En mi amada Venezuela, si cada joven venezolano cambia su manera de pensar (aunque quizás al principio sea muy lento) podriamos generar un verdadero cambio en las ideas de la población. Son estas ideas dominantes en el imaginario colectivo lo que cambia verdaderamente una nación para bien o para mal.

La Mentalidad Japonesa fue capaz de Generar CAMBIOS MASIVOS en una sociedad atrasada, con miseria, hambruna y líderes represores.

Ikigai es el nombre que tiene la filosofía japonesa para encontrarle propósito a las circunstancias con el fin de ser eficientes, para un samurái, esto es la traducción de lo que en occidente llamaríamos “ser exitosos.”

Siendo uno de los países con la población mas longevas, la idea de que los japoneses tienen un método para vivir mas y mejor se hizo popular. No hay una traducción al español para IKIGAI, es la unión de dos palabras: “IKIRU”(Vivir) y KAI “Esperanza”, unidas esas palabras nos dan una idea: Un propósito de vida o una “razón para vivir”, en términos generales, en mi vida esto tiene que ver directamente con Dios, sin embargo hablo en un sentido más amplio, también es importante entender que si bien los japoneses fueron muy espirituales en el pasado ellos no lo son ahora ni están relacionados con la Biblia, y quizá de allí la mayor tasa de suicidios y encerramiento (hikikomori) en el mundo de hoy.

Creo que la mayor ley espiritual que hay es que todo lo que existe tiene una razón de ser y esto incluye el hecho de que nos hemos manifestado en forma física en la tierra para expresar gloria a nuestro Creador y cumplir con un propósito que debe ser completado, dicho propósito de una forma u otra está relacionado con expresar la grandeza o gloria de la Providencia también. Cada embrión es único, cada vida es sagrada. Desde el momento en que naces eres poseedor de un mensaje al mundo que debe ser trasmitido, ¿Cual es ese mensaje?, búscalo, ese mensaje viene de parte del Creador, quien se empeño en hacer un programa de vida solo para ti y todo lo que necesitas para ser lo que en verdad eres – tu verdadera identidad y naturaleza – esta en ese programa.

De acuerdo con el IKIGAI, cada uno de nosotros tiene un talento único y una manera única de expresarlo. Hay una cosa que cada individuo puede hacer mejor que cualquier otro en todo el mundo, y por cada talento único y por cada expresión única de dicho talento, también existen unas necesidades/satisfacciones únicas. La idea de ellos es que cuando estas necesidades son cubiertas y se unen con la expresión creativa que mora dentro de nosotros (creatividad) y de nuestros talentos, se produce la chispa que crea el IKIGAI (y esto puede ser vida familiar feliz, abundancia, dinero, un mejor puesto etc, todo aquello que conocemos bajo el nombre “Bendición“). Entonces el Ikigai quiere decir que al descubrir nuestro llamado y expresar nuestros talentos para servir o satisfacer las necesidades de otros, creas felicidad riqueza y abundancia.

El “Propósito de Vida” para los antiguos japoneses consistía en tres componentes:

**1. El primero dice que estamos aquí para descubrir la identidad de nuestro hombre interior o nuestro “verdadero yo“, me imagino que es el alma, según Pablo, el verdadero YO es espiritual (2 Corintios 4:16), de modo que somos en esencia seres espirituales que han adoptado una forma física para manifestar ese propósito que debe cumplirse y dicho propósito último en esencia no es más que expresar gloria a Dios. Para los creyentes del Kaizen y el Ikigai no somos seres humanos que tienen experiencias espirituales ocasionales, sino todo lo contrario: somos seres espirituales que tienen experiencias humanas ocasionales.

Cada uno de nosotros está aquí para descubrir su yo superior o su yo espiritual, conocer su identidad y esto es un trabajo que únicamente nos llevara a la fuente de donde surgimos y de donde surgió el TODO.” Debemos descubrir por nuestra cuenta en un trabajo sumamente individualista que dentro de nosotros habita tanto la maldad y la mundanalidad como el potencial o la semilla de la divinidad en forma de semilla que desea nacer para que podamos expresar una mejor cosecha.

** 2. El segundo componente de la ley del IKIGAI o propósito es la expresión de nuestro talento único. Todo ser humano tiene un talento/don único. Cada uno de nosotros tiene un talento tan único en su expresión que no existe otro ser sobre el planeta que tenga ese talento o que lo exprese de esa manera, es una forma de “gracia” o dádiva que se te ha dado y que debes expresar en el universo de la “multiforme gracia“.

Eso quiere decir que hay una cosa que podemos hacer bien, y una manera de hacerlo, que es mejor que la de cualquier otra persona, en este planeta y que fluye naturalmente EN nosotros. Cuando estamos desarrollando esa actividad, perdemos la noción del tiempo y nuestra retribución mas satisfactoria no es el dinero sino la actividad per se. A mi me pasa esto quizá cuando estoy interpretando, o cuando estoy hablando de Dios. La expresión de ese talento único, o más de uno en muchos casos, nos introduce en un estado de conciencia atemporal, es lo que se denomina “moverse desde la eternidad“.

** 3. El tercer componente de la ley del propósito es la que completa la felicidad y trae la prosperidad es el SERVICIO a las personas, tratar a los demás como nosotros quisieramos ser tratados, en el cristianismo le conocemos como la Ley de Oro. Sin embargo para vivir una vida destinada a servir a los demás seres humanos, es necesario preguntarse: -¿Cómo puedo ayudar? ¿Cómo puedo servir a todas las personas con quienes tengo contacto?

Yo – un cuasi-economista “chucuto” como decimos en Venezuela para quienes no tienenu título – puedo aseverar que la prosperidad económica de una empresa o individuo es directamente proporcional a la cantidad de gente a la que sirve y a la calidad del servicio que presta. Cuando combinamos la capacidad de expresar nuestro talento único con el servicio a la humanidad, usamos plenamente esta ley. Y cuando unimos esto al conocimiento de nuestra propia espiritualidad conociendo nuestra identidad, la esfera donde todo es posible (que no es otra cosa que el Reino de Dios), es imposible que no glorifiquemos al Padre o que no tengamos acceso a la felicidad, a la sabiduría o a la abundancia. Y no se trata de una abundancia transitoria; ésta es permanente, pues está en virtud de nuestro talento único, de nuestra manera de expresarlo y de nuestro servicio y dedicación a los demás seres humanos, que descubrimos preguntando en todo momento: «¿Cómo puedo ayudar?», en lugar de: «¿Cuanto gano yo con eso?» ¿No es esa una expresión de amor?, en todo amar y servir.

La pregunta «¿Cuanto gano yo con eso?» es el diálogo interno de una parte de la naturaleza humana común que solo se fija en lo visible, es como algo que diría nuestra “carne” y no nuestro “espíritu”. La pregunta «¿Cómo puedo ayudar?» es el diálogo interno del espíritu. El espíritu es ese campo de posibilidades que vive dentro del cielo (TENSHIN) y que domina el cuerpo en donde experimentamos nuestra universalidad y nuestro verdadero poder pues este fue hecho “a imagen y semejanza” de AQUEL que lo creo todo (los japoneses le llaman a Dios “KAMISAMA” que traducido significa el Rey de los Espíritus). 

Sé que estamos en una terrible crisis económica global, pero más allá de preguntarnos si la pandemia fue creada o no, enfoquemonos en nuestro rol de sirvientes de Dios y de los hombres, eso si podemos controlarlo. Con sólo cambiar el diálogo interno y no preguntar «¿Qué gano yo con eso?» sino «¿Cómo puedo ayudar?», automáticamente vamos más allá de la carne para entrar en el campo del espíritu. Y aunque la oración es la manera más fácil de entrar en el campo del espíritu y en el Reino de Dios, el simple hecho de cambiar nuestro diálogo interno de esta manera, de forma constante, también nos brinda acceso al espíritu, ese campo de gracia donde experimentamos nuestra universalidad y verdadera potencialidad, en donde somos formados a imagen de Cristo, y eso amigos, es mucho mejor que ser un samurái.

Si deseamos utilizar al máximo la ley del IKIGAI, es necesario que nos comprometamos a hacer varias cosas:

1 -Primer compromiso: Por medio de la meditación, lectura bíblica y oración diaria buscaremos nuestra fuente divina, el cual está más allá de nuestra carne y para el cual no existen limites. (Los samuráis le decían “ZAZEN”)

2 – Segundo compromiso: Descubriremos nuestros talentos únicos, y después de descubrirlos disfrutaremos de la vida al utilizarlos sirviendo a Dios y a nuestros hermanos, porque el proceso del gozo tiene lugar cuando nos deleitamos en El y entramos en “la eternidad”. En ese momento, experimentaremos un estado de dicha absoluta, pese a la desdicha presente y temporal, pues nosotros enfocamos nuestros ojos en la meta y nos despojamos de lo pasado.

3 – Tercer compromiso: Nos preguntaremos cuál es la mejor manera en que podemos servir a la humanidad. Responderemos esa pregunta, y luego pondremos la respuesta en práctica, todo lo demás vendrá “por añadidura”. Utilizaremos nuestros talentos únicos para atender a las necesidades de nuestros hermanos pero también de personas que no están relacionadas con el mundo de la fe; combinaremos esas necesidades con nuestro deseo de ayudar y servir a Dios mediante el servicio a los demás. Un ejercicio que puede ayudar a encontrar nuestro IKIGAI es que hagamos una lista de nuestras respuestas a estas dos preguntas: ¿Qué haría yo para servir a otros si no tuviera que preocuparme por el dinero y si a la vez dispusiera de todo el tiempo y el dinero del mundo?

Si de todas maneras quisiéramos seguir haciendo lo que hacemos ahora, es porque hemos encontrado nuestro IKIGAI y sólo nos queda aplicar KAIZEN de por vida, porque sentimos pasión por lo que hacemos y nuestro espíritu quien es creador también – como imagen y semejanza de quien lo hizo – hace fluir toda creatividad, porque estamos expresando nuestros talentos únicos. Estamos operando según nuestro diseño.

La segunda pregunta es: «¿Cuál es la mejor manera en que puedo servir a la humanidad?» Respondamos esa pregunta y pongamos la respuesta en práctica.

Es una lastima que habiendo creado una hermosa filosofía en la antigüedad, hoy, en el Japón moderno, reine el despropósito y el ateísmo, estos dos factores han dado como resultado muy altas tasas de suicidio, inmoralidad, aborto y que los jóvenes ya no se estén reproduciendo mientras pierden todo su tiempo y energía en los vicios de videojuegos e historietas manga. Su población envejece, no quiere casarse, no quiere tener familia, quiere quitarse la vida y ha olvidado tanto el amor como la hermosura de vivir. Me preocupa Japón, elevemos una oración por ellos en este momento.

Tengo la certeza de que si comenzáramos a experimentar la vida como una manera de glorificar a Dios hasta en el café de la mañana y como expresión milagrosa de la divinidad aquí en la tierra, no ocasionalmente, sino a toda hora, pudiésemos ser libres de tantas cosas, aún de la crisis financiera producto del coronavirus. Empezaríamos a descansar en la idea de que hay caminos de antemano que ya han sido preparados para que nosotros andemos. Comenzaríamos un viaje que nos llevaría a Cristo, la meta máxima, conoceríamos la alegría verdadera y el significado real del éxito, el éxtasis y el júbilo de nuestro propio espíritu. Pulirte a diario y ser libre. Pero creo que – quizás – al final de cuentas esto es algo que solamente experimentaran algunos elegidos a quienes sean reveladas estas verdades. Vivir una libre, hermosa y eterna, una Vida Diamante.

Para concluir, la gente que admiramos de la historia, sean los padres de la Reforma Protestante o los Padres fundadores de una nación, etc, eran conocedores del Kaizen y el Ikigai, quizá sin llamarlos de esa forma, ten en cuenta que en medio de la crisis financiera creada por el Coronavirus y la coacción de los gobiernos, que nada te turbe, tengamos paz mental, dediquemonos a mejorar en las áreas que nos haga falta mejorar, encontremos que dentro de esto hay un propósito, quitemos nuestra esperanza de las CAMBIANTES circunstancias, en los cambiantes líderes mundiales, en las cambiantes pandemias y con Katana en mano, revestidos de la armadura de la fe, pongamos enteramente nuestra esperanza EN AQUEL QUE NUNCA CAMBIA, Jesucristo.

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