Una Destrucción Filosófica: REFUTANDO al “dios de Espinoza”

Baruch Spinoza fue un filósofo judío – holandés que puso gran oposición intelectual a Descartes y cuyo “dios” es famoso por ser venerado por varios científicos, quizá el más importante de ellos Albert Einstein.

No soy filósofo pero tengo mis “arranques”; Anteriormente les hable de la filosofía detrás de Don Quijote, refutamos a la “Paradoja de Epícuro“, refutamos magistralmente al objetivismo de Ayn Rand y también a Nietzche.

Hoy, en honor a la filosofía misma (cuyo griego significado es Amor al Conocimiento) vamos a destruir los argumentos de Spinoza utilizando filosofemas, lógica y los mismos argumentos de Spinoza. Pero eso si, dejando un poco de lado esa arrogancia de creer que podemos nosotros definirle, pues después de todo: Si Dios existe sólo EL MISMO – y no ningún otro ser finito y creado – puede definirse a si mismo por antonomasia y ex-nihilo.

Spinoza fue una mente brillante pero dejó de ser un buscador de la verdad y pasó a crear un mito que el consideraba verdad, se aferró a el, y arrogantemente suponía, que este mito era más verdad que todo lo demás, a lo que catalogaba “prejuicios” y “suposiciones”.

Todos los prejuicios que aquí me propongo exponer”, dice Spinoza en Ética, “dependen de éste: que los hombres comúnmente suponen que todas las cosas naturales actúan – como también los hombres – por un propósito”.

Quiero demostrarles como Spinoza levantó fantásticas estructuras de argumentos filosóficos racionalistas y las erigió sobre aserciones ilógicas y principios débiles, sin fundamento; sacados de un sombrero.

Una Cosmovisión No Realista del Hombre Siempre Trae Problemas

Spinoza era un ser humano, y como todo humano, es limitado e imperfecto. No podemos exigirle perfección. Sin embargo las ideas traen consecuencias en la vida. Por ejemplo no podemos dejar pasar por alto el hecho de que en su Tractatus Theologico-Politicus Spinoza escriba que las mujeres son intelectualmente muy inferiores a los hombres y que luego esto se refleje en que no se le conoció amorío con mujer alguna. (Aunque sabemos que secretamente se enamoró de Clara Maria van den Enden cuando esta era una niña de 13 años).

No podemos dejar pasar que en su Meta-Ética el considere que realmente no exista “el bien” o “el mal” y luego entender que fue su infame y amoral comportamiento lo que le costara el ser expulsado de la comunidad judía sefardita cuando aún era un joven veinteañero.

Todo esto lo enarbolo por la siguiente razón: Las ideas de Spinoza en lo social traerían como consecuencia un relativismo moral y un hedonismo que pervertiría (aún más) a una generación sin brújula moral y sin virtudes que ve a Spinoza y a filósofos de su clase como héroes.

” No me busques afuera, búscame en tu propio corazón.”

El panteísmo de Espinosa supone y afirma que el pensamiento y la extensión son atributos de la sustancia o esencia divina. Es decir, que los atributos esenciales y necesarios de una esencia, son inseparables de la misma: luego donde quiera que haya esencia o sustancia divina, habrá también pensamiento y extensión; y viceversa, donde quiera que haya extensión y pensamiento, estará también la sustancia o esencia divina.

Luego en la mesa de madera, en la laptop, en la planta, en la piedra, cuya sustancia se identifica con la divina, en la teoría espinosista, habrá pensamiento, puesto que este es atributo esencial e inseparable de la esencia divina. Por otro lado, si la extensión es un atributo esencial de la sustancia divina, cuando se divide en partes la extensión se dividirá también la sustancia de Dios, y tendremos por consiguiente una esencia de Dios divisible en partes.

Lo que Spinoza no razonó es que los atributos o modos de ser contradictorios no pueden existir simultáneamente en el mismo sujeto (excepto en un paciente psiquiátrico, claro está), a no ser que digamos que una cosa puede ser blanca y negra, buena y mala, sabia e ignorante al mismo tiempo; es así que el pensamiento y la extensión son atributos y modos contradictorios: luego mientras no se demuestre que una cosa extensa puede pensar, será necesario decir que el pensamiento y la extensión no son, ni pueden ser atributos de la sustancia divina, como gratuitamente supone y afirma Spinoza.

Es decir, Dios no puede ser el máximo culmen de la vida eterna por los siglos de los siglos y al mismo tiempo el pollo expirado que se pudre con gusanos en la nevera dañada de alguna familia de bajos recursos, Dios no puede ser el tigre que quiere cazar al conejo y al mismo tiempo el conejo que apresurado lucha por su vida para no ser cazado por el tigre, luego tampoco puede ser las heces del tigre, al menos no puede serlo al mismo tiempo.

El aceptar la visión de Spinoza nos traería grandes problemas lógicos y cosmológicos, siendo el relativismo moral el menor de ellos. Y al ser así, sencillamente podemos dar por destruida la filosofía teológica panteísta del dios de Espinoza y queda evidente que la existencia de un creador le pone necesariamente afuera y por encima (superior) de su creación.

Mejor admite tu pequeñez y NO Definas con CERTEZA Científica lo que Desconoces

Siendo las definiciones principios de demostración, es contrario tanto a las reglas como al sentido común suponer lo que se pretende demostrar; esto es, sin embargo, lo que ha hecho Spinoza en su “sexta definición”.

Spinoza intenta demostrar que hay una sola sustancia en la naturaleza; que Dios es esta sustancia única; que todas las cosas son sólo formas de ser de esta sustancia, y que aquello que puede comprender bajo su limitado intelecto es sólo una consecuencia necesaria de la naturaleza divina. Es visible que Spinoza supone todo esto y lo da como cierto en su Sexta Definición.

Porque si Dios es el Ser absolutamente infinito, en la forma en que incluye formalmente en su esencia todo lo que es verdaderamente real y todo lo que es una marca de perfección y realidad, como afirma Spinoza, y como es evidente por su uso continuo de esta definición. en las manifestaciones; si, digo, “Dios es tal cosa”: en ese mismo momento el proceso está vacío y no puede ir más allá.

Esto mismo aclararía que no hay nada real fuera de Dios, ni sustancia ni accidente; de lo contrario, se podría negar algo de la esencia de Dios, y así, esta esencia incluiría alguna negación, que es lo que Spinoza no quiere en absoluto. También aclararía que hay una sola sustancia; que todas las cosas son sólo las formas del Ser de esta sustancia, y que todo lo que puede caer bajo el intelecto, es decir, todo lo que puede concebirse como real, es sólo una consecuencia necesaria, si no una parte, de esta sustancia.

Y así, Spinoza muy bien podría haberse ahorrado estos problemas al crear esta multitud de demostraciones, axiomas y demostraciones, que emplea para probar sus paradojas, si hubiera creído que concederíamos la mera definición de Dios con su comentario; si no creyera que concederíamos tanto, también debería haberse ahorrado todos estos problemas; dado que su Sistema solo funciona gracias a esta definición, es evidente que al negarlo, los problemas son inútiles.

Esta visión de Dios no sólo es ilógica sino que se opone al dualismo Kantiano. Por otro lado los teólogos del judeo-cristianismo sostienen seriamente que sólo conocemos a Dios por negación, es decir, por lo que no es. No es en absoluto cierto que su idea excluya toda negación e incluya formalmente todo lo que puede concebirse como real. Este me parece un sistema más plausible que el Spinozista.

No es que no vea también que este último sentimiento es excesivo tomado à la lettre, y que no estoy persuadido de que no poseemos también una idea positiva de Dios, por la que lo conocemos; pero aun así, es mucho más indignante sostener, como Spinoza, que la idea de Dios incluye formalmente todo lo que es real y todo lo que imaginamos también.

Lo único que logra Spinoza es convertir a Dios en el animal más extravagante, el monstruo más terrible, la quimera más extraña que se pueda imaginar.


No Spinoza, Hitler y la Madre Teresa no pueden estar en el mismo orden de ideas ni pueden estar en el mismo lugar ahora mismo.

El relativismo moral de “no hay bien ni mal” es el origen del nihilismo y del hedonismo, entre otras ideas perniciosas que tienen consecuencias, por ejemplo hoy en día se nos guía lenta pero seguramente al materialismo dialéctico, al negacionismo del holocausto (o al revisionismo en el mejor de los casos), a la aceptación del comunismo como ideal “perfectible” pese a sus errores históricos y a ideas como que Pol Pot y la Madre Teresa eran ambos seres de luz que sólo estaban cada quien siguiendo su ideal.

El problema de los racionalistas absolutos (quienes ya fueron refutados por Locke y Kant) es que al no haber un canon moral trascendente universal de la verdad lo único que me dicta la verdad son mis propias ideas, pensamientos y sentimientos. Bajo esta cosmovisión es como asesinos, pedófilos, criminales y terroristas justifican sus impulsos en las Cortes de Justicia.

Spinoza no entiende que no todos los puntos de vista vienen de la misma fuente ni que todos los puntos de vista son correctos, no existe tal cosa como “la verdad de Spinoza” y la “verdad de Leonardo Brito”, la verdad es trascendente, no-transable, inmutable y eterna, esto es lo que la hace verdad y todo lo demás son opiniones.

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