El dióxido de carbono puede llegar a ser letal cuándo es inhalado en grandes cantidades y por un largo periodo de tiempo. Pero no es culpa del dióxido de carbono per sé, sino por la insuficiencia de oxígeno que produce. Es por ello que la OMS no recomendaba el uso de mascarillas a personas sanas durante décadas.

La reinhalación de dióxido de carbono (CO2), también conocido como anhídrido carbónico ha sido reconocida como una preocupación común con respecto al uso de mascarillas que cubren boca y nariz. Además está relacionada con síntomas de incomodidad, fatiga, mareos, asma no crónica, dolor de cabeza, debilidad muscular, somnolencia e infecciones de garganta – laringe – faringe.

Sin miedo a la censura y al veto que trae hablar de estos temas hoy examinaremos con detalle cuáles son los riesgos de inhalar nuestro propio dióxido de carbono.

¿Es una amenaza respirar CO2?

La paranoia contra el Calentamiento Global ha generado mucho miedo basado en varios falsos datos sobre el dióxido de carbono que debemos descartar.

El dióxido de carbono es el gas que las empresas ponen en las gasesosas o sodas para hacerlas burbujeantes. Le hemos dado muchísimos usos importantes. Es necesario para la vida en la tierra, ya que las plantas necesitan CO2 para la fotosíntesis.

El dióxido de carbono también está en el aire que respiramos todos los días. Sin embargo, sólo cuando el CO2 se concentra en un nivel de CO2 mucho más alto de lo normal puede tener un efecto terrible. Si estuviésemos en una habitación sólo con dióxido de carbono, ¡moriríamos por falta de oxígeno! Esto sería lo mismo si estuviesemos en una habitación con cualquier otro gas.

Lo mismo pasa si utilizamos una mascarilla que no deja respirar bien, aunque posiblemente el primer reflejo que nuestro cuerpo tendría sería liberarse de dicha mascarilla para tomar una bocanada de aire. Si sufres de asma es aún peor.

Es por esto que a un asmático no se le aconseja dormir con otras personas, plantas u animales sin dejar un espacio para que entre el aire fresco. El encerramiento y la concentración de seres vivos puede ser fatal por la pérdida de oxígeno.

El embrollo inicia cuándo hay tanto CO2 que anula el oxígeno (O). Los seres humanos – tal y como los peces, los anfibios, los reptiles y los demás mamíferos – obtenemos energía mediante reacciones químicas que requieren oxígeno. Este oxígeno se toma del aire que es 78% de nitrógeno y 21% de oxígeno. Ese proceso se llama respiración. Sin oxígeno (O2), un animal solo puede sobrevivir unos minutos.

El CO2 es una molécula indivisible y el oxígeno que la compone NO se puede utilizar en el proceso de respiración. De hecho, el CO2 es un producto de desecho que sale de nuestro cuerpo cuando exhalamos. La reacción que da energía a nuestras células que utiliza O2 tiene CO2 como producto de desecho; así nos deshacemos de él cuando exhalamos.

¿Qué enfermedades podría provocar la inhalación de CO2 en exceso?

Un gran problema con el CO2 es este: cuando el aire tiene mucho CO2, hay menos oxígeno (O2) y necesitamos O2 para respirar. El CO2 es más pesado que el O2: hay 3 átomos en cada molécula de CO2 y solo 2 átomos en cada molécula de O2, por lo que el CO2 se deposita cerca del suelo en lugar de subir a la atmósfera.

El dióxido de carbono (CO2) es una molécula que consta de 1 átomo de carbono (C) y dos átomos de oxígeno (O). A temperatura ambiente, es un gas y se encuentra en el aire normal con concentraciones de 0,04%. En concentraciones tan bajas e incluso hasta alrededor del 5 %, tiene pocos o ningún efecto toxicológico. Sin embargo, si los humanos inhalan concentraciones superiores al 5 %, el CO2 puede causar dos enfermedades llamadas hipercapnia y acidosis respiratoria.

Cuándo el cuerpo humano se da cuenta del nivel anormalmente alto de CO2 en su sangre, reacciona iniciando un reflejo que aumenta la frecuencia respiratoria para intercambiar el CO2 de la sangre con el aire (exhalarlo) e infundir más oxígeno a la sangre (inhalarlo). Si la hipercapnia es causada por una alta concentración de CO2 en el aire, este reflejo seguido de un aumento de la respiración aumentará aún más el nivel de CO2 en la sangre.

Esto eventualmente conduce a algo llamado acidosis respiratoria. El CO2 reacciona con el agua de la sangre y forma ácido carbónico (H2CO3). El aumento de las cantidades de este ácido puede causar daño a largo plazo a los órganos, como los riñones o el corazón, y provocará la muerte en concentraciones realmente altas.

En palabras más simples; El CO2 acidifica demasiado la sangre cuando reacciona con H2O (agua). CO2 + H2O = H2CO3 (ácido carbónico).

Esto significa que no hay nada en el dióxido de carbono que mate a los humanos, pero si reduce el oxígeno, lo cuál es letal. Es el gas mismo el que cambia la acidez de la sangre humana y puede influir tanto en la química del cuerpo que es mortal. Sin embargo, las concentraciones típicas de CO2 en el aire que respiramos son inofensivas, tendríamos nosotros que provocar la concentración para iniciar estas alteraciones.

Respire aire puro. Los seres humanos no fuimos hechos para vivir nuestras vidas con mascarillas 24/7.

¿Puede ser letal en espacios cerrados y grandes cantidades?

El principal responsable de un alto nivel de CO2 en espacios cerrados es en realidad nuestro cuerpo, ya que respira oxígeno (O) y libera CO2. Otras fuentes de CO2 en interiores pueden incluir fumar y llamas abiertas como una estufa de gas o una chimenea. Este CO2 liberado aumentará la concentración de CO2 en una habitación cerrada.

A medida que aumenta el nivel de CO2 en una habitación cerrada, reemplaza el oxígeno que nuestro cuerpo necesita y cuando no tenemos suficiente oxígeno, no funcionamos correctamente. Los síntomas incluyen fatiga, pérdida de concentración, dolor de cabeza y cansancio. El remedio más fácil es abrir las ventanas, quitarse la mascarilla o salir por unos minutos. ¡La buena ventilación es clave!

Algo que si puede matarnos, es el monóxido de carbono (CO), que de hecho es un gas tóxico. La razón por la que el monóxido de carbono es mucho más peligroso es que el monóxido de carbono supera al oxígeno en los pulmones mientras respira. Eso hace que incluso un nivel muy pequeño de CO puede causar todos los síntomas mencionados anteriormente y un nivel más alto de CO puede provocar una intoxicación por monóxido de carbono, donde el monóxido de carbono se acumula en nuestro cuerpo y no hay suficiente oxígeno para respirar, lo que puede conducir potencialmente a la muerte, cómo ya expliqué anteriormente.

Por eso algunas casas tienen un detector de monóxido de carbono que avisa cuando el nivel de CO puede ser demasiado alto activando una alarma. Da bastante miedo, pero es algo muy raro, ¡y una buena ventilación siempre puede ayudar! Nada como una buena bocanada de aire fresco para el cerebro.

El problema real es la falta de Oxígeno

No hay nada intrínsecamente peligroso en absoluto sobre el dióxido de carbono. Realmente, es lo que no está en el dióxido de carbono lo que puede matarnos: la ausencia del oxígeno. Los humanos necesitamos respirar oxígeno para mantener nuestras células funcionando correctamente y alimentar los millones de procesos biológicos simultáneos que ocurren dentro de nuestros cuerpo todo el tiempo.

Cada célula de nuestro cuerpo necesita oxígeno todo el tiempo, aún cuando dormimos. Sin oxígeno, nos sofocamos y morimos en cuestión de segundos.

Nuestros cuerpos toman el oxígeno que va de los pulmones al torrente sanguíneo y producen dióxido de carbono y agua a través del proceso de respiración celular. Cuando la célula ha consumido el oxígeno de entrada, libera dióxido de carbono nuevamente en nuestro torrente sanguíneo que luego se transporta de regreso a los pulmones y se exhala.

Sin oxígeno, la respiración celular no puede tener lugar y las células de una persona comenzarán a morir, lo que finalmente hará que la persona también muera. Nuestra necesidad de oxígeno es la característica distintiva entre los organismos aeróbicos y anaeróbicos: nosotros, como organismos aeróbicos, necesitamos oxígeno para sobrevivir mientras que los organismos anaeróbicos no.

En resumen, no hay nada peligroso en el dióxido de carbono en sí mismo; El problema realmente viene cuándo se trata de un tiempo muy prolongado y por grandes cantidades. Nosotros, como humanos, sin embargo, necesitamos respirar el oxígeno que nos da el aire puro para seguir viviendo de forma óptima. Recibir una poca cantidad de oxígeno menor a la requerida por el cuerpo a diario resulta en una muerte lenta que va deteriorando nuestro organismo y sus procesos.

El uso de mascarillas también produce otros problemas de salud no relacionados con el CO2 que podrás ver en este video:

Un comentario en «Mascarillas: El Daño Irreversible de Inhalar tu Anhídrido Carbónico»

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