Si eres un amante del café te fascinará este increíble sabor. La primera vez que lo probé me pareció sencillamente agradable. Pero cuándo supe la historia detrás de esta singular forma de hacer café me gustó aún más.

También se le conoce cómo “Church Basement Coffee” o café de sótano de Iglesia.

Esta forma sin igual de preparar el café llegó a los Estados Unidos de mano de los Luteranos Suecos. Hoy en día este café se mantiene como una larga tradición en las reuniones de las iglesias luteranas que hacen vida en el Medio Oeste estadounidense. Muchas personas visitan las Iglesias Luteranas en EEUU sólo para probar este café.

En la época de las migraciones religiosas las iglesias luteranas contaban con muy pocos recursos para comprar filtros o equipos para preparar o endulzar el café. Esta innovadora forma de prepararlo además de muy sencilla y rápida resulta de bajo presupuesto y el café queda técnicamente mejorado.

¿A que me refiero con que el café queda técnicamente mejorado? Tienen que probarlo por ustedes mismos.

Al introducir cáscaras de huevo – si, leyeron bien. Cáscaras de huevo – se produce un café menos amargo pero con la misma intensidad. Las cáscaras tienen la habilidad mágica de expulsar el ácido tánico del café. Esto es fantástico pues el ácido tánico es el culpable de que los bebedores de café tengan dientes amarillos.

El Café de Iglesia Luterana no sólo se conforma con añadir cáscaras de huevo, sino que añade todo su contenido a la mezcla. Así es, por raro que parezca, es una mezcla de los granos de café con el contenido de un huevo entero.

El café se colará sin utilizar filtro, de hecho, esta es la mejor parte. Al no utilizar un filtro todos los aceites esenciales del café se mantienen en la mezcla dando un sabor exquisito al café. El añadido del huevo es para separar los granos del café ya colado, mientras las cascaras sacan el sabor ácido – amargo.

Si quieren un café suave, meloso y agradable no pueden dejar de intentarlo.

Preparación

Lo que necesitarás:

  • 6 tazas de agua
  • 1 huevo fresco
  • 3/4 taza de café molido
  • 3 cubos de hielo.

Pon a hervir el agua en una cacerola mediana. Mientras tanto, un tazón pequeño colocas los granos molidos de café y luego dejas caer un huevo, junto con la cáscara. Con un tenedor vas a remover toda la mezcla, debería verse como la tierra húmeda que hay en las macetas de tu casa.

Añade la mezcla de café y huevo al agua y espera que hierva por 1-2 minutos. Tápa la cacerola y sácala del fuego. Déjala reposar por 5 minutos, luego añade los cubos de hielo y espera 1 minuto más (para que los granos se asienten al fondo).

Sirve el café con un cucharón con cuidado de no tocar el fondo (dónde está nuestra mezcla). La «borra», o la mezcla del fondo no la tires al tacho de basura. Esté café con cáscaras y huevo es muy nutritiva para tus plantas así que puedes añadirlo a tu compost casero, o simplemente arrojarlo a tu jardín.

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