La vida de Thomas Edison fue totalmente impactada el día que recibió una carta del colegio, el niño Edison aún no sabía leer por lo que al llegar a casa le entregó dicha carta a su madre. La carta decía que el niño era muy lento para aprender y que lo mejor era que no volviese a la escuela.

Al leerla, su madre decidió utilizar otras palabras. Le hizo entender al niño Thomas Edison que el era demasiado inteligente y especial para tener una educación común, que por eso ella misma lo educaría en casa. Mas adelante, el gran genio e inventor estadounidense reconoció el como las palabras de su madre definieron su vida.

Pero no todo siempre es positivo. Las palabras pueden construir o destruir. Transformar o deformar. Liberar o esclavizar. Es por eso que los políticos y las grandes corporaciones estudian muy bien el lenguaje, ellos conocen el poder de las palabras.

Tales de Mileto, el primer filósofo occidental, consideraba que las palabras por naturaleza tenían el poder de «Eidos» (formar) mediante las ideas en el «Physis» (mundo físico). Moisés apuntó que un viaje que debió haber durado 11 días duró 40 años por la queja y la murmuración constante. Examinemos un poco más el poder de las palabras;

El poder de las palabras: ¡un poder que debe ser dominado y la lengua, un órgano que debe ser domesticado!

Las palabras son formidables. Pueden edificar o pueden derribar a una persona. Pueden despertar la ira o pueden calmar el alma. Pueden despertar el amor, o pueden despertar el pecado. Sabemos que las palabras tienen el poder de traer vida y de traer muerte.

Muchos cristianos conocen el famoso versículo de Santiago 3:5 (NVI), en dónde Dios nos dice: “Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán gran bosque enciende un pequeño fuego!”.

Pero, ¿Qué más nos dice la Santa Escritura sobre domar la lengua?

Hoy me gustaría compartir 17 versículos de la Biblia sobre controlar la lengua porque no sólo es algo que impacta profundamente nuestras vidas, sino por que siendo sinceros, esta es una habilidad que todos podemos mejorar si nos lo proponemos.

Entendiendo el poder que Dios puso en nuestra lengua

¿Qué dice la Biblia del poder de nuestras palabras?

Santiago hizo apología a la naturaleza caída y pecaminosa del hombre cuando escribió que ningún hombre doma la lengua.“ pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser arefrenado, llena de veneno mortal.” (Santiago 3:8).

Sus palabras parecen un poco dramáticas, pero ¿qué quiso decir Santiago cuando dijo que la lengua estaba llena de veneno? Veamos rápidamente mirando el original del griego koiné para descifrar su significado.

La palabra traducida como veneno es del griego «iós». Es la palabra que se utilizaba para el veneno de las serpientes. Parecido al pasaje de Romanos dónde el Apóstol Pablo dice que los pecadores tienen veneno de áspides en sus lenguas, así es, lenguas venenosas, la gente que tienen sus lenguas llenas de veneno son «serpientes».

Tal vez todavía pienses en las palabras que alguien te dijo, y en como esas palabras casi te destruyen. Palabras que te acompañaron durante mucho tiempo, cuyas heridas tardaron años en sanar, o que tal vez todavía están tratando de olvidar.

Las palabras destruyen y hieren. No sólo eso sino que lo hacen de una manera más profunda que las heridas físicas. Por que van directo al alma. El impacto de las palabras no es visible pero sus efectos pueden cambiar por completo la vida de una persona, y no necesariamente para bien.

Tal vez hayas dicho algo que desearías no haber dicho nunca, quisieras devolver el tiempo solamente para tragarte tus palabras. Dijiste algo que no quisiste decir o usaste tus palabras para lastimar a alguien. Quizá quisieras reestablecer una relación con alguien pero se han dicho tantas palabras destructivas que das dicha relación por perdida.

La lengua es poderosa. Puede arrojar veneno mortal, pero también puede hablar de vida, paz, abundancia, sanación y salud.

Versículos Bíblicos sobre Controlar la Lengua

Dios sabía que a causa del pecado lucharíamos con este problema, por eso hay tantos versos bíblicos sobre el poder de las palabras y el controlar la lengua. Éstos son sólo algunos de ellos, cada vez que leamos la Palabra Inspirada de Dios debemos tomar muy en serio lo que dice para nuestra vida, es el Manual del Fabricante:

  • «Pero ningún hombre puede domar la lengua. Es un mal irrefrenable, lleno de veneno mortal.» (Santiago 3:8)
  • » No salga de vuestra boca ninguna palabra corrompida, sino la que sea buena para edificación, según la ocasión, para que dé gracia a los que escuchan.» (Efesios 4:29)
  • Quien quiera amar la vida y ver días buenos, que guarde su lengua del mal y sus labios de hablar engaño” (1 Pedro 3:10)
  • «Que vuestra palabra sea siempre cortés, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.» (Colosenses 4:6)

Estos versículos de la Biblia nos recuerdan que si bien es difícil controlar nuestra lengua, es posible que nos esforcemos por elegir sabiamente nuestras palabras. Ciertamente somos pecadores, pero tenemos ahora el Espíritu Santo, y es por ese «poder que actúa en nosotros» que podemos vencer al pecado y soportar las pruebas. Ese es el verdadero contexto de «todo lo puedo en Cristo«.

¿Preferirías ser conocido por Dios como un cristiano que habla veneno o uno/a que habla siempre con gracia y edificación?

Si eso no es suficiente incentivo, espero que estas palabras pronunciadas por nuestro Señor Jesucristo si lo sean:

  • “No es lo que entra en la boca lo que contamina a una persona, sino lo que sale de ella.” (Mateo 15:11)
  • «¡Camada de víboras! ¿Cómo podéis hablar cosas buenas siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.» (Mateo 12:34)
  • Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado. Porque por tus palabras se te absolverá, y por tus palabras se te condenará.” (Mateo 12:36-37)

Lee de nuevo. Reflexiona en esas duras pero acertadas palabras de Jesús.

Jesús no estaba siendo duro por que le gustaba serlo. El quería exponer una dura verdad para hacernos despertar. La palabra traducida como contaminación en Mt 15:11 es la palabra griega koinóō.

Koinóō significa hacer (o considerar) profano (ceremonialmente). También podría significar basura o contaminación. Para el pueblo de Dios, que han sido llamados a ser santos / apartados (Levítico 19:2), lo profano, lo común, lo que podría considerase basura ya no es un estado de ser aceptable.

Sin embargo, nuestro Señor Jesús dice que nuestras palabras pueden hacer eso. Nuestras palabras pueden hacernos como basura. Hemos aprendido que las palabras pueden ser basura contaminada o veneno.

¿Tomarías un litro de agua que tenga solamente una gota de veneno/basura?, ¡claro que no! sólo un poco es capaz de contaminarlo todo. De la misma manera ocurre con lo que decimos.

Y por si eso no te parece lo suficientemente malo, en Mt 12:36,37 dice que nuestras palabras en esta tierra tienen impacto en el lugar donde pasaremos la eternidad. ¡Hermanos, tenemos controlar más nuestras lenguas! Lo que decimos puede tener un impacto significativo en las recompensas que recibiremos el día que el Señor regrese para juzgar a todos, vivos y muertos según sus obras.

Proverbios sobre controlar la lengua

Salomón fue el rey más inteligente y más próspero de su tiempo. ¿Si la persona más rica y sabia del mundo te dejase una carta de instrucciones para la vida la leerías?, harías muy bien en prestarle atención.

Un proverbio es un pequeño consejo cargado de mucha sabiduría y escrito de una manera fácil de recordar, usualmente tienen mucho sentido común. Pero, ¿Cuántas veces tienen nuestros padres que decirnos un consejo antes de que sus hijos lo entendamos?

No lo sé, pero me imagino que bastante. Bueno, resulta que pude contar 20 referencias a controlar la lengua y sobre el poder de las palabras en el libro de Proverbios. Eso no parece mucho, especialmente cuando sabemos que hay 915 versículos en el libro de Proverbios.

Aún así, eso es más del 2% del libro. Eso nos dice que Dios realmente desea que aprendamos a controlar nuestra lengua.

  • » Del fruto de su boca el hombre comerá el bien, pero el deseo de los pérfidos es la violencia.» (Prov 13:2)
  • » El que guarda su boca y su lengua se guarda de problemas.» (Prov 21:23)
  • » La respuesta suave quita la ira, pero la palabra dura hace subir la ira.» (Prov 15:1)
  • » Hay quienes cuyas palabras imprudentes son como estocadas de espada, pero la lengua de los sabios es sanadora.» (Prov 12:18)
  • » La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.» (Prov 18:21)
  • » La lengua apacible es árbol de vida, pero la perversidad en ella quebranta el espíritu.» (Prov 15:4)

Todos lo hemos experimentado en algún momento de nuestras vidas, las palabras correctas pueden calmar el espíritu, animar el alma o disipar la ira, pero las incorrectas pueden ser tan explosivas como la dinamita, pueden hacernos perder los cabales.

Y si lo piensas verás que son muchas las veces que nosotros hemos sido los causantes.

Salmos sobre el poder de la lengua

¡Me encanta el Libro de los Salmos! ¡Está lleno de música, adoración y sabiduría, incluida la sabiduría sobre cómo cuidar nuestra boca!

Santiago tenía razón cuando dijo que nadie podía domar la lengua, pero si sólo lees las palabras de Santiago, vas a pensar que controlar la lengua es imposible (y en cierta forma es así para los pecadores no regenerados). Por eso necesitas leer más versos. No todo está perdido. Puede que no podamos controlar la lengua, ¡pero conocemos a Alguien que sí puede! Esta debe ser nuestra oración diaria:

« Señor, ponme en la boca un centinela; un guardia a la puerta de mis labios.» (Salmo 141:3)

Yo sé que no puedo controlar el pecado en mis propias fuerzas, pero si puedo en Cristo. Por eso debemos orar constantemente para no caer en tentación. Oremos para que Dios nos ayude a controlar nuestras palabras.

En lugar de usar nuestras lenguas para desmantelar y destruir, usémoslas para alabar al Señor y para edificar a los demás. Si pasamos suficiente tiempo alabando a Dios y edificando a los demás, no nos quedará tiempo para pensar – ni pronunciar – palabras destructivas, aquello en lo que te enfocas crece.

  • «Que las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón sean de tu agrado, oh Señor.» (Salmo 19:14)
  • «La boca del justo profiere sabiduría, y su lengua habla justicia.» Salmos 37:30
  • «Entonces mi lengua hablará de tu justicia y de tu alabanza todo el día.» Salmos 35:28

Las palabras son poderosas. Nosotros decidimos si utilizarlas para bendecir o maldecir. Como cristianos, debemos entender el poder de la lengua, nuestra responsabilidad al momento de escoger nuestras palabras y meditar en estos versículos de la Biblia acerca de domar la lengua para que siempre usemos nuestras palabras para edificar a otros y por medio de nuestras palabras edificarles, darles vida y pulir su diamante.

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