Los venezolanos desconocen por completo que fue el petróleo de su país lo que alimentó a los navíos que desembarcaron en Normandía una fría mañana de junio de 1944 cargados de jóvenes marines con fusil en mano que iban a luchar con la esperanza de todo el mundo libre puesta sobre ellos. Examinemos los datos.

Nuestra historia comienza con la muerte del dictador Juan Vicente Gómez en 1935, pues se marca el inicio de un nuevo periodo para Venezuela, se plantea la necesidad de modernizar al país con «las leyes del progreso», un plan totalmente estatal y centralizado que buscaba la modernización tecnológica y económica a gran escala de las ciudades de Venezuela.

En 1939 llegan noticias a Venezuela de que ha estallado una guerra mundial en el viejo continente, inmediatamente el país tomo una posición neutral por varios motivos, el principal era que se discute la idea de que por medio de esta guerra el país podría obtener beneficios en base a su petróleo, era una oportunidad perfecta para Venezuela cuyo único interés estaba puesto en el lucro para impulsar sus planes de fomento y sus políticas desarrollistas.

El 9 de diciembre de 1941, dos días después del ataque contra Pearl Harbor, el presidente Isaías Medina Angarita de Venezuela fue uno de los primeros en declarar su solidaridad con los Estados Unidos en el mantenimiento de la integridad territorial y la independencia política de las naciones del Hemisferio Occidental.

La decisión de aliarse con los Estados Unidos en una guerra de tan grandes proporciones traería buenas consecuencias para el pequeño país del sur, especialmente en términos económicos.

Venezuela entonces entra al juego y es uno de los pocos países de América Latina que se adhiere a la Carta del Atlántico en 1941 y posteriormente también se une a la Carta de las Naciones Unidas, finalmente, como un gesto de amistad con los Estados Unidos el gobierno nacional anuncia desde el palacio que se pone de parte del Presidente Roosevelt y que rompe toda relación con Japón, Alemania e Italia.

Este gesto de Venezuela fue pionero, pues impulsó a hacer lo mismo a varios líderes de la región sudamericana.

El petróleo venezolano desde ese momento adquiere una importancia sumamente vital para los Estados Unidos (para esa época aun no se habían descubierto las reservas petroleras en el medio oriente) los cuales habían entrado en guerra contra el dominio nazi en Europa y el imperio japonés en toda Asia.

Venezuela, tomando conciencia de su importancia militar y estratégica para los EEUU e Inglaterra exportó más del 80% de petróleo y sus derivados hacia Aruba, Curazao, Bonaire: que luego fueron rexportados hacia Asia, Africa y Europa, esta situación fue favorable para los países «aliados» (del eje democrático) y para Venezuela dándole ventajas económicas, políticas, diplomáticas e históricas pero principalmente económicas y se transformó en uno de los 3 países con mayor extracción de petróleo para la época (junto a EEUU y Rusia) proporcionando 223,784,000 millones de barriles de petróleo para los tanques, aeroplanos y buques de las Naciones Unidas.

Tal fue la importancia de dicho petróleo para el éxito aliado en la guerra que los nazis enviaron buques a las costas venezolanas y hundieron varias embarcaciones mediante ataques submarinos que intentaban detener las líneas de suministro del oro negro. El petróleo venezolano era un factor determinante para detener a Hitler.

La película venezolana Venezzia se basa en hechos reales y aborda la trama de un jóven agente de la CIA que fue enviado a Venezuela en 1942 para informar sobre la situación de los buques alemanes que intentaban detener el suministro petrolero hacia los EEUU.

Otro gesto heroico de Venezuela (también desconocido por la mayoría de los venezolanos) fue la recepción de los judíos que huían del nacional-socialismo aleman.

Bajo los auspicios de Eleazar López Contreras llegaron a las costas venezolanas dos buques procedentes de Alemania en 1939. Ambas naves recalaron en La Guaira y en Puerto Cabello con 251 judíos que huían del totalitarismo y genocidio nazi.

Los barcos Caribia Königstein trataron de desembarcar infructuosamente en Trinidad, Barbados, Curazao y Guayana sin éxito lo que los llevó a las costas de Venezuela. En ese momento, el gobierno venezolano no vaciló en dar la bienvenida a los pasajeros que un juego del destino había traído a nuestro país. 

Venezolanos, hay un hermoso legado de libertad que debemos recordar y rescatar.

Algunos enlaces de interes:

Participación de Venezuela en la II guerra mundial – Wikipedia

Venezuela, petroleo y la II guerra mundial – estudio realizado por la Universidad de Los Andes

Submarinos Nazis en costas Venezolanas 

Embarcación Nazi Sesostris en Venezuela  

Neonazis en Caracas 

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